28 de septiembre de 2026
Instalar placas solares en el tejado: qué debes revisar antes
Qué comprobar en el estado del tejado antes de instalar placas solares, para evitar tener que retirarlas si el tejado necesita reparación después.
Leer artículo21 de septiembre de 2026
Cómo saber si los canalones de tu tejado están obstruidos, qué daños puede causar y cada cuánto conviene limpiarlos en Vitoria-Gasteiz.
El canalón es una de esas partes del tejado en las que nadie piensa hasta que da problemas. Es una pieza sencilla, sin mecanismos ni complicaciones, y precisamente por eso se descuida con facilidad. Pero su función es crítica: recoger toda el agua que baja de la cubierta y conducirla de forma ordenada hasta la bajante. Cuando se atasca, ese agua deja de ir por donde debería y empieza a buscar caminos que no le convienen a la casa. En una zona como Vitoria-Gasteiz, con lluvias frecuentes repartidas a lo largo del año y otoños que dejan bastante hoja, los canalones trabajan mucho más de lo que la gente imagina.
La mayoría de las obstrucciones se detectan a simple vista si uno sabe qué mirar. Estas son las señales más habituales:
El agua rebosa por los lados cuando llueve. Es el síntoma más claro y el más fácil de comprobar: basta con asomarse durante un chaparrón. Si en lugar de circular hacia la bajante el agua cae en cortina por el borde exterior del canalón, hay algo bloqueando el paso. A veces el tapón está en la propia boca de la bajante y no se ve desde abajo.
Vegetación creciendo dentro del canalón. Cuando hay hojas, musgo y tierra acumulados el tiempo suficiente, terminan formando un sustrato en el que germinan semillas. Ver hierbajos o pequeñas plantas asomando por el borde no es una curiosidad: significa que la obstrucción lleva ahí meses, probablemente más de un invierno.
Manchas de humedad en la fachada justo debajo del canalón. Si aparece una banda oscura, verdín o eflorescencias en la pared, en línea con el canalón, es que el agua está cayendo de forma continuada sobre ese punto en lugar de evacuarse.
Ruido de goteo donde no debería haberlo. Un goteo constante en una zona del alero, en el porche o dentro de un tejadillo suele indicar que el agua se está escapando por una junta forzada o por un desbordamiento.
Canalón descolgado o con la línea torcida. El barro y las hojas mojadas pesan mucho. Si el canalón ha perdido su alineación o se ve una panza en algún tramo, es que está soportando una carga que no le corresponde.
El problema de un canalón atascado no es el canalón en sí, sino todo lo que arrastra consigo.
Lo primero que sufre es la fachada. El agua que cae de forma repetida sobre el mismo punto acaba penetrando en el revestimiento, provoca desconchones, favorece la aparición de moho y, en fachadas con aislamiento por el exterior, puede degradarlo desde dentro sin que se note hasta que el daño es serio.
Después está el perímetro de la vivienda. El agua que no se canaliza cae al terreno pegada al muro y se filtra hacia la zona de cimentación y los sótanos o garajes semienterrados. Es una causa muy frecuente de humedades en plantas bajas que luego se atribuyen a otras cosas.
También se deteriora el propio canalón. El peso del material acumulado deforma los soportes, abre las juntas y, en canalones metálicos, la humedad permanente acelera la oxidación desde el interior. Lo que empieza siendo una limpieza de treinta minutos acaba siendo una sustitución de varios metros lineales.
Y lo más delicado: la filtración hacia el alero y la cubierta. Cuando el canalón se llena por encima de su capacidad, el agua puede retroceder hacia el borde del tejado y meterse por debajo de la última hilada de tejas, mojando el rastrel, la madera del alero y, si insiste, el interior del bajo cubierta.
Como norma general, una limpieza anual es el mínimo razonable, y el mejor momento es el final del otoño, cuando ya ha caído la mayor parte de la hoja. Así el canalón afronta limpio el invierno, que es cuando más lluvia tiene que evacuar.
Si la vivienda tiene árboles cerca —chopos, plátanos, cualquier especie de hoja caduca cuyas ramas queden por encima de la cubierta— conviene subir dos veces al año: una en primavera, tras la caída de flor y semilla, y otra en otoño. Lo mismo si el tejado tiene mucha superficie recogiendo hacia pocos puntos de bajante.
Y una recomendación práctica: aprovechar la limpieza para revisar el estado de las juntas, los soportes y las primeras hiladas de teja. Casi siempre, quien sube a limpiar detecta el problema que habría dado la cara meses después.
En Tejados Vitoria llevamos 18 años trabajando en cubiertas de Vitoria-Gasteiz y de los municipios de Álava, y buena parte de las filtraciones que nos llaman a reparar empezaron por un canalón que llevaba años sin abrirse. Si no recuerdas cuándo fue la última vez que se limpió el tuyo, podemos pasar a revisarlo sin compromiso: el presupuesto es gratuito y todos nuestros trabajos van con garantía por escrito.
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