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5 de octubre de 2026

Claraboyas y ventanas Velux en el tejado: ventajas y problemas más comunes

Ventajas de instalar claraboyas o ventanas Velux en cubiertas inclinadas, y los problemas de filtración más habituales si la instalación no es correcta.

Ventana tipo Velux instalada en una cubierta inclinada

Cuando alguien decide aprovechar el bajocubierta de su casa en Vitoria, lo primero que descubre es que el espacio existe, pero la luz no. Una buhardilla sin ventanas es un trastero con vistas al interior de sí misma. Ahí es donde entran las claraboyas y las ventanas de tejado tipo Velux: bien colocadas, transforman un desván oscuro en una habitación perfectamente habitable. Mal colocadas, se convierten en la primera gotera que aparece en cuanto llega un otoño de viento y lluvia cruzada, que por aquí no son pocos.

Después de 18 años trabajando sobre cubiertas en Vitoria-Gasteiz y los pueblos de Álava, hemos instalado muchas y hemos reparado todavía más. Y casi siempre el problema es el mismo punto.

Por qué merece la pena una ventana de tejado

La ventaja más evidente es la luz natural. Una ventana en el faldón de la cubierta aporta bastante más luminosidad que una ventana vertical de la misma superficie, porque recibe luz cenital durante más horas del día. En un ático con techo inclinado, donde no hay muchas paredes donde abrir huecos, suele ser la única solución razonable.

La segunda ventaja es la ventilación. El aire caliente sube, y una ventana en lo alto del espacio permite evacuarlo con mucha eficacia en verano. Si además hay otra abertura abajo, se genera una corriente natural que refresca la planta sin necesidad de encender nada. En invierno, con las ventanas actuales de doble o triple acristalamiento, el comportamiento térmico es bueno siempre que el marco esté bien aislado por el perímetro.

Y luego está lo práctico: un bajocubierta con luz y ventilación deja de ser almacén y pasa a ser habitación, estudio o baño. Eso revaloriza la vivienda de forma muy tangible, y suele ser una inversión que se recupera con creces si algún día se vende.

El punto débil: el kit de estanqueidad

Una ventana de tejado no es estanca por sí misma: lo es gracias al cerco de estanqueidad, lo que en obra llamamos el babero. Son las piezas metálicas y de material flexible que rodean el marco y hacen que el agua que baja por el faldón rodee la ventana y siga su camino hacia el alero, en lugar de colarse por los laterales.

El encuentro crítico es el superior, la parte de arriba de la ventana, donde el agua llega con fuerza y se acumula. Ahí el babero tiene que ir correctamente solapado bajo las tejas, con el canalón superior bien formado y, en cubiertas de teja curva, con un recorte y un sellado cuidadosos. Si el instalador apoya el faldón metálico sobre la teja en lugar de meterlo por debajo, la filtración está garantizada: no el primer día, pero sí el primer temporal serio.

El segundo motivo de fallo es la degradación con el tiempo. Las bandas flexibles de plomo o aluminio plastificado se fatigan, los sellados se cuartean con el sol y el hielo, y los tornillos de fijación acaban cediendo. A partir de los diez o quince años es habitual encontrar baberos en mal estado aunque la ventana en sí funcione perfectamente.

Señales de alarma que no conviene ignorar

Hay síntomas bastante claros antes de que el problema se vuelva caro:

  • Humedad o gotas en el marco interior de la ventana, sobre todo en la parte alta, después de lluvia con viento.
  • Manchas o cerco oscuro en el techo inclinado justo por debajo de la claraboya.
  • Madera del marco hinchada, oscurecida o con la pintura levantada.
  • Olor a humedad en el ático cuando lleva días lloviendo.
  • Condensación persistente que no desaparece ventilando.

Conviene distinguir una cosa: no toda humedad en una ventana de tejado es una filtración. A veces es condensación por falta de ventilación del espacio, muy típica en baños y cocinas bajo cubierta. La diferencia suele estar en si aparece solo cuando llueve o si aparece también en días secos y fríos.

Qué recomendamos hacer

Revisar el estado del kit de estanqueidad cada tres o cuatro años, y con más motivo si la instalación supera los diez o quince. Es una inspección rápida: se comprueba el solape superior, el estado de las bandas, los sellados y que no haya tejas rotas o desplazadas alrededor. Sustituir un babero a tiempo cuesta una fracción de lo que cuesta reparar después un techo manchado y un aislamiento empapado.

Si tienes una claraboya o una ventana Velux que lleva años sin mirarse, o si ya has visto alguna de esas manchas, podemos acercarnos a echarle un vistazo sin compromiso. Trabajamos en Vitoria-Gasteiz y en los municipios de Álava, el presupuesto es gratuito y lo que reparamos va con garantía por escrito.

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