Llamar

12 de octubre de 2026

Aislamiento térmico de cubierta: cuánto se puede ahorrar en calefacción

Cómo el aislamiento de la cubierta reduce la pérdida de calor en invierno y el sobrecalentamiento en verano, con ahorro estimado en la factura energética.

Instalación de aislamiento térmico bajo cubierta

Si alguna vez has subido a un desván en pleno enero y has notado que allí arriba hace casi el mismo frío que en la calle, ya tienes medio diagnóstico hecho. El aire caliente que genera tu caldera o tu bomba de calor sube, se queda pegado al techo y, si entre ese techo y las tejas no hay nada que lo frene, acaba escapándose. En Vitoria-Gasteiz, con inviernos largos y fríos y un verano cada vez más caluroso, la cubierta es probablemente el elemento de la casa que más influye en lo que acabas pagando de calefacción sin que te des cuenta.

Por qué la cubierta es el punto débil de muchas viviendas

El calor se comporta de forma bastante predecible: sube y busca el camino más fácil para salir. En una vivienda unifamiliar o en el último piso de un edificio, ese camino suele ser el techo. Las fachadas pierden calor, claro, y las ventanas también, pero la cubierta tiene dos agravantes: está en contacto directo con el exterior por toda su superficie y, en muchas construcciones de cierta antigüedad, simplemente no se pensó en aislarla.

En verano ocurre lo contrario y resulta igual de molesto. Una cubierta de teja expuesta al sol durante horas acumula muchísima temperatura. Si no hay una capa aislante que corte ese paso, el calor se transmite hacia el interior y las habitaciones bajo cubierta se convierten en un horno a partir del mediodía. Es el típico caso del ático o la buhardilla que resulta inhabitable en julio y agosto por mucho ventilador que pongas.

Qué se puede esperar en ahorro

Aquí conviene ser honesto: no existe una cifra universal. El ahorro depende de la superficie de cubierta, del estado previo del aislamiento (si es que hay alguno), del sistema de calefacción, de la orientación de la casa, de la calidad de las carpinterías y de cómo se use la vivienda. Lo que sí podemos decir, después de 18 años trabajando en tejados en Álava, es que en viviendas que partían de una cubierta sin aislar el cambio es notable y se percibe desde el primer invierno, tanto en la factura como en el confort.

Hay un efecto que la gente no espera y que suele valorar mucho: la sensación térmica mejora antes incluso que el consumo. Deja de notarse esa “frialdad” que baja del techo, la casa mantiene mejor la temperatura cuando apagas la calefacción por la noche y los radiadores trabajan menos tiempo para alcanzar la temperatura de consigna.

Si quieres una cifra concreta, lo razonable es pedir un estudio energético personalizado. Un técnico puede calcular la transmitancia de tu cubierta actual, compararla con la que tendría tras la intervención y darte una estimación fundamentada para tu caso. Cualquier porcentaje que te den sin ver tu casa es, como mínimo, orientativo.

Aislamiento entre rastreles

Es el sistema más habitual cuando se interviene desde el interior o cuando se rehace la cubierta y se quiere aprovechar el espacio entre la estructura de madera. Consiste en colocar paneles o mantas de lana mineral, lana de roca o fibra de vidrio entre los rastreles o entre las viguetas, cubriéndolos después con una barrera de vapor y el acabado interior.

Es una solución eficaz, de coste contenido y con buen comportamiento acústico añadido, algo que se agradece los días de granizo o lluvia fuerte. Su principal limitación es que la propia estructura de madera interrumpe la capa aislante y genera lo que llamamos puentes térmicos: pequeñas vías por donde el calor sigue escapando. Se puede mitigar combinando espesores o añadiendo una capa continua por debajo.

Aislamiento continuo tipo sarking

Cuando hay que levantar el tejado de todas formas, el sarking es la opción técnicamente más completa. Se coloca una capa continua de aislamiento rígido por encima del entablado o del rastrelado, bajo las tejas, de modo que envuelve toda la cubierta sin interrupciones.

Las ventajas son claras: elimina prácticamente los puentes térmicos, no roba altura al interior de la vivienda y permite dejar la estructura de madera vista, algo muy agradecido en casas rurales rehabilitadas. A cambio, exige desmontar la cobertura, así que tiene todo el sentido cuando el tejado ya necesita renovación. Si vas a cambiar las tejas, no aislar en ese momento es desaprovechar la ocasión.

Casas antiguas en la comarca de Álava

En los pueblos de la Llanada, en la Montaña Alavesa o en la Rioja Alavesa seguimos encontrándonos con cubiertas que no tienen absolutamente nada de aislamiento: teja curva sobre cañizo o sobre tabla, y poco más. Son construcciones pensadas para otra época y para otro uso de la casa.

En esos casos la intervención suele combinarse con la revisión de la estructura de madera, la impermeabilización y, si procede, la ventilación de la cámara. Hacerlo todo de una vez sale mejor y evita tener que volver a tocar el tejado años después.

Si tienes dudas sobre cómo está tu cubierta, lo más sencillo es echarle un vistazo. En Tejados Vitoria hacemos la revisión y el presupuesto sin coste, en Vitoria-Gasteiz y en los municipios de Álava, y te explicamos con claridad qué sistema encaja mejor en tu caso y qué puedes esperar de él, con garantía por escrito del trabajo. Sin compromiso: a veces la respuesta es que puedes esperar, y también te lo diremos.

Servicios relacionados con este artículo

Más artículos del blog

¿Necesitas un tejadista en Vitoria-Gasteiz o Álava? Llámanos ahora.

☎ 945 49 29 39
Llamar ahora